Los "deportistas de fin de semana" suelen esperar con ansia el momento de calzarse las zapatillas y salir a moverse. Positivo, no si fuera también muy común que olviden ciertas reglas básicas:
- Intensidad adecuada al estado físico
- Terminar con ejercicios de flexibilidad
Es cierto que es mejor moverse un día que ninguno...
Es verdad que ejercitarse reporta beneficios para la salud...
Pero la actividad debe desarrollarse regularmente, todos los días o en días alternos y no solamente cada seis o siete días.
El Programa Personal de Entrenamiento incluye un plan de ejercicios diseñado de acuerdo con tu nivel de forma física para obtener los mayores beneficios del tiempo invertido en tu preparación física a cualquier edad.
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Muévase, póngase en marcha, pero sin excesos
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El entusiasmo no es buen consejero
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Instituto para el
Antes de comenzar una dieta o un programa de entrenamiento físico es aconsejable realizar una consulta con un médico o profesional idóneo. Si en algún momento hay una sensación de dolor o molestia discontinuar la dieta o la actividad física. Los consejos, instrucciones o sugerencias presentadas en este sitio son sólo opiniones personales y de ninguna manera deben tomarse como prescripción médica. El equipo de idpvida.com (responsables de contenido, productores, investigadores periodísticos, técnicos, participantes y distribuidores) no se hacen responsables por los inconvenientes vinculados a las opiniones ofrecidas en este sitio.
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Curso Básico para el
Manejo del Estrés
La conciencia súbita de que necesitamos ejercicios nos incita a recuperar el tiempo
perdido aumentando bruscamente la actividad física que hemos descuidado durante
años. Pero estos repentinos desbordes de entusiasmo suelen ser riesgosos para las
personas sedentarias que por lo general, además, suelen fumar, tener sobrepeso,
llevar una alimentación desequilibrada y una hidratación insuficiente. Un cuadro que,
en definitiva, favorece las lesiones o enfermedades que se manifiestan ante los
esfuerzos desmedidos:
- Aumento brusco de los radicales libres como consecuencia de una mayor oxigenación de los tejidos. Si
el cuerpo no cuenta con suficientes antioxidantes neutralizarlos se favorecen los procesos de estrés
oxidativo.
- Dolores y lesiones musculares, óseas y articulares que puede conducir a torceduras y desgarraduras en
músculos y tendones.
- Peligro de que se manifieste alguna condición médica latente debido a la sobrecarga del aparato
cardiovascular.
Si no ha practicado ejercicios por un buen tiempo, comience con un programa ligero de
entrenamiento: caminar a ritmo moderado puede ser una excelente opción. Pero también
busque oportunidades para estar más activo durante el día: Camine por el centro comercial
antes de comprar, prefiera una escalera común a la escalera mecánica, haga recesos de 10 a
15 minutos para caminar mientras está sentado frente al televisor o realizando alguna
actividad pasiva. Y sobre todo, tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Realice actividades de calentamiento antes de comenzar una sesión de ejercicios. Este consejo suena
conocido, pero ¿cuántos lo siguen? Más aún ¿Cuántos saben como “calentar” correctamente?.
- Use ropas ligeras, cómodas y zapatillas o zapatos bajos con cordones. Prefiera prendas de algodón que
absorban el sudor y calzados con suela no chata.
- Comience con actividades ligeras y avance graduadalmente hasta completar 30 minutos de esfuerzo
físico la mayoría o todos los días de la semana. Consulte con su médico si tiene problemas de salud
con alto riesgo.
- Evite la deshidratación bebiendo un vaso de jugo natural 30 minutos antes de comenzar a ejercitar. Si
realiza caminatas u otra actividad de larga duración, tome agua o jugo cada 15 a 20 minutos.
- Varíe la rutina para no perder el interés: Camine un día, nade al siguiente, monte bicicleta durante el
fin de semana.
- Si por alguna causa interrumpe el entrenamiento, no se desanime. Comience nuevamente hasta
alcanzar gradualmente el ritmo anterior.
- No haga ejercicios después de las comidas, con calor excesivo o altos niveles de humedad. Suspenda el
entrenamiento si se ve afectado po una enfermedad infecciosa.
- Esté atento a dos síntomas inequívocos de que está forzando excesivamente el cuerpo:
- dificultad para respirar
- dolor agudo y sostenido en un músculo o articulación
En estos casos es mejor detenerse, descansar durante un tiempo y comenzar de nuevo los
movimientos imprimiéndoles un ritmo más pausado que el anterior.
- Si tienes más de 50 años, y no estás bien entrenado, consulta a tu médico para un exámen preventivo
que detecte posibles enfermedades ignoradas antes de iniciar un programa de ejercicios.


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