Los alimentos, la mejor opción
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Antes de comenzar una dieta o un programa de entrenamiento físico es aconsejable realizar una consulta con un médico o profesional
idóneo. Si en algún momento hay una sensación de dolor o molestia discontinuar la dieta o la actividad física. Los consejos, instrucciones o
sugerencias presentadas en este sitio son sólo opiniones personales y de ninguna manera deben tomarse como prescripción médica. El
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Y este viejo refrán o es especialmente cierto para el funcionamiento del sistema
nervioso que controla nuestras respuestas al medio, nuestra percepción, nuestra
conducta. Si no suministras a sus células todos los nutrientes que necesitan para
funcionar con eficiencia o si las sobrecargas con nocivas toxinas estás poniendo en
riesgo tu salud y pronto serás víctima de esa fatiga que tantas veces limita tus
actividades diarias.  

Si te sientes “estresado”, te cansas fácilmente, te sientes sin energía y no rindes
como antes en el trabajo, es hora de modificar tus hábitos alimenticios.
Aunque es una costumbre generalizada consumir suplementos vitamínicos y
minerales para cubrir las carencias del menú habitual, lo cierto es que las
fuentes naturales dan mejor resultado que las sintéticas: no contienen químicos
artificiales - endulzantes o preservantes- y en cambio contienen las proporciones
correctas de los diferentes nutrientes para que el cuerpo pueda asimilarlos con
eficiencia.

No tiene mucho sentido ingerir alimentos que envenenan el cuerpo para luego
tratar de corregirlo con vitaminas sintéticas. Es mucho más inteligente consumir
los alimentos adecuados.
Diariamente consumimos productos que son absolutamente dañinos para el sistema nervioso y el corazón, y
contribuyen al elevado nivel de estrés a que estamos sometidos. A la sobrecarga emocional impuesta por la
vida moderna, el estrés generado por las noticias y novedades que los medios de comunicación nos
transmiten sin cesar se suma el exceso de comida chatarra, los aditivos químicos, endulzantes, preservantes,
etc. de los alimentos industriales que aumentan la cantidad de
toxinas que circulan con la sangre.
Las vitaminas y minerales son los nutrientes por excelencia para el buen funcionamiento de las células
nerviosas:
    La vitamina C favorece la reconstrucción de los tejidos desgastados por el estrés crónico; la vitamina A
    contribuye a retardar las infecciones y desgastes de membranas mucosas en períodos de tensión
    manteniendo la salud de las paredes celulares nerviosas. La vitamina E es indispensable durante
    períodos de estrés por su efecto oxigenador sobre músculos y nervios y sobre todo, las vitaminas del
    complejo B en opinión de muchos médicos es el grupo vitamínico antiestrés por excelencia gracias a su
    participación en la oxigenación y reparación de todos los tejidos. Una deficiencia en el complejo B puede
    conducir a la depresión, insomnio e irritabilidad.
También la vitamina D ayuda a desarrollar una mayor fortaleza
nerviosa, porque participa en la absorción de
calcio y fósforo dos
minerales esenciales que contribuyen a mejorar la claridad mental
y la fortaleza nerviosa. El desgaste producido por los altos niveles
de estrés conduce a una mayor utilización del calcio que
disminuye las reservas de este mineral. Para su asimilación por el
cuerpo, el calcio requiere de la presencia de
magnesio otro
tranquilizante natural cuya deficiencia produce irritabilidad
nerviosa y depresión.
Otro mineral necesario es el hierro cuya contribución al transporte de oxígeno hasta las células nerviosas,
eleva la resistencia natural al estrés y previene el sentimiento de decaimiento y la susceptibilidad a las
enfermedades que le acompañan. La absorción de hierro requiere la presencia de
cobre, otro elemento crucial
para el sistema nervioso presente en el tejido cerebral, los riñones y el hígado. Por suerte, la mayoría de los
alimentos que contienen hierro también contienen la cantidad adecuada de cobre.
Si deseas ayudar a tu cuerpo a mantener bajo control los niveles de estrés no olvides incluir en tu dieta:

    Banana madura, el mejor “bocadillo” que puedes encontrar en el mercado. Contiene vitamina A C y
    todas las vitaminas del complejo B junto a  minerales como hierro, calcio, potasio, cobre y magnesio.

    Almendras, otro alimento completo apreciado por sus propiedades regenerativas y nutricionales desde
    la antigüedad que contiene todos los nutrientes necesarios para vigorizar el sistema nervioso: las
    vitaminas del complejo B y minerales como el cobre, el hierro, el fósforo, el calcio y el potasio.

    Pasas, un alimento delicioso y nutritivo, dulces y más baratas que cualquier golosina. Su alto contenido
    en hierro calcio, magnesio, fósforo, potasio, cobre y vitaminas B1 y B6 las convierten en un aliado
    perfecto para combatir el estrés. Su consumo es particularmente beneficioso para los fumadores que
    necesitan más minerales transportadores de oxígeno como el hierro.  

    Semillas de girasol, pequeños contenedores de vitamina E y vitaminas B.  Si tienes prisa, en lugar de
    una barra de chocolate, tómate un puñadito de semillas de girasol mezcladas con pasas: las puedes
    llevar encima y están listas para tomar cuando el hambre aprieta. Tu corazón y tu sistema nervioso te
    lo agradecerán.

    Brócoli y espinacas. La espinaca es rica en vitamina A y el brécol en vitamina C, al igual que todos  los
    vegetales de hoja verde tienen cantidades considerables de vitaminas del complejo B, potasio, calcio,
    magnesio, hierro y cobre. Cuanto menos cocción lleven mejor. La espinaca se puede comer cruda en
    ensalada, y el brocoli cocido con poca agua durante unos 10 minutos. Añádeles cualquier salsa de tu
    gusto, pues son una gran fuente de vitalidad y muy nutritivas para tu sistema nervioso.