El pH es una medida de la acidez o alcalinidad de un
fluído y sus valores en los diferentes tejidos corporales
sólo pueden variar dentro de límites muy estrechos.
Cuando una incorrecta alimentación lo aleja demasiado
hacia el lado ácido o alcalino y los mecanismos
biológicos no son capaces de restablecer el equilibrio,
las células se envenenan con sus propios residuos
tóxicos y mueren. Si el pH de la sangre no puede ser
restituido a sus valores normales (entre 7,35 y 7,45),
pierde su capacidad para almacenar oxígeno en los
glóbulos rojos y eficiencia en la tarea de eliminación de
los residuos celulares. Es decir, pierde su capacidad de nutrir y limpiar las células, génesis profunda de cualquier
enfermedad.
Igual que la lluvia ácida puede destruir los bosques naturales y los residuos alcalinos pueden contaminar las
aguas de un lago, un pequeño desbalance de pH en el cuerpo, que pasa inadvertido inicialmente, si se
mantiene sostenidamente, puede afectar los tejidos irrigados por las 60,000 millas de vasos capilares que
recorren nuestro cuerpo y conducir progresivamente a una condición crónica que favorece la aparición de la
mayoría - sino de todas - las enfermedades degenerativas incluyendo las cardiovasculares, cáncer, diabetes y
aún la obesidad. En casos extremos, el desbalance de pH puede llegar a interrumpir las funciones primordiales
de la actividad celular y afectar desde el ritmo de los latidos cardíacos hasta el mecanismo neurológico del
cerebro. Un descenso hasta un pH de 7 en el plasma sanguíneo conduce al coma diabético y la muerte.
El pH de los tejidos corporales es el mejor indicador individual de la salud y la enfermedad.
Y no sólo hay formas de medirlo sino también de corregirlo y controlarlo cuando es necesario
con una dieta que aporte la cantidad suficiente de minerales alcalinos.
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La respiración celular: el mecanismo esencial de la vida
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Antes de comenzar una dieta o un programa de entrenamiento físico es aconsejable realizar una consulta con un médico o profesional idóneo. Si en algún momento hay una sensación de dolor o molestia discontinuar la dieta o la actividad física. Los consejos, instrucciones o sugerencias presentadas en este sitio son sólo opiniones personales y de ninguna manera deben tomarse como prescripción médica. El equipo de idpvida.com (responsables de contenido, productores, investigadores periodísticos, técnicos, participantes y distribuidores) no se hacen responsables por los inconvenientes vinculados a las opiniones ofrecidas en este sitio.
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Manejo del Estrés
La respiración, es decir, la oxidación de los nutrientes para generar energía,
es la reacción fundamental del metabolismo celular. Y como cualquier
combustión genera residuos, fundamentalmente ácidos, que pasan a la sangre
para ser transportados hasta los órganos especializados en su eliminación
(riñones, pulmones, piel).
Para mantener un metabolismo celular sano, es preciso que la sangre reciba,
junto al oxígeno, un flujo constante de sustancias alcalinas capaces de
neutralizar los residuos ácidos del metabolismo. Si es insuficiente -sea por
exceso de ácidos o por carencias de nutrientes alcalinos- el organismo recurrirá a
las reservas minerales de los huesos, dientes y otros tejidos para restablecer su
vital equilibrio ácido-básico.

La acidez de los órganos y tejidos depende en gran medida del aporte de nutrientes
que suministramos a nuestro cuerpo mediante la nutrición. Pero es necesario evitar una
mala interpretación muy común: el sabor ácido de una fruta no significa que al ser
metabolizado genere residuos ácidos: Alimentos como el limón o de la miel tienen pH
ácido y sin embargo, sus residuos metabólicos son alcalinos.
El Programa para el Desarrollo Personal enfatiza este importante tema del equilibrio
ácido/base del organismo para optimizar la salud y prevenir enfermedades
degenerativas. En sus diferentes etapas aprenderás a identificar las manifestaciones
físicas de un desequilibrio y la forma de corregirlo mediante la alimentación.
Por el momento, recuerda esto: el metabolismo de las carnes y otros productos de
origen animal (junto a la desintegración de nuestras propias células) dejan siempre un
residuo ácido que puede ser tóxico y debe ser neutralizado por la sangre. Mientras
tanto, las frutas y verduras, ricas en sales minerales, aportan minerales que
contribuyen a contrarrestar el exceso de acidez.


Aumentan la acidez de los tejidos:
- Factores hereditarios y genéticos.
- Los procesos infecciosos.
- La fatiga, el exceso de actividad física
y tensión muscular.
- Mala oxigenación de los tejidos
debido a sedentarismo, aire contaminado, mala respiración por motivos funcionales o por enfermedad. Problemas digestivos y dificultades en el funcionamiento de los riñones, hígado y páncreas.
Un exceso de acidez en el organismo conduce a:
- Desmineralización: Ante una agresión
de ácidos, el organismo apela a sus reservas de minerales en huesos y dientes.
- Formación de depósitos: El exceso de
minerales extraídos de los tejidos del cuerpo puede estimular la formación de depósitos y originar cálculos (biliares, urinarios o salivares), endurecer las articulaciones, etc.
- Disminución de las defensas
orgánicas: la agresión ácida y la desmineralización debilitan el sistema inmunológico provocando frecuentes infecciones en órganos y tejidos.
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