Un exceso de líquido puede exceder la capacidad de eliminación de los riñones y si se continua bebiendo,
este líquido excesivo pasa a las células, incluso las cerebrales que, sin espacio para expandirse, presionan las
paredes del cráneo llegando a comprimir el tronco cerebral que controla las funciones vitales como la
respiración. El resultado, por supuesto, puede ser fatal.

El cuerpo no depura más por beber más líquido: el emplea simplemente lo que necesita. Y quienes se pasan
el día con una botella de agua bajo el brazo pueden convertirse, sin saberlo, en adictos al agua. Una moda
ante la que los profesionales de la medicina han empezado a dar la voz de alarma.
Una moda peligrosa
¿Cuándo debo beber más líquido?
Cuidado con los "golpes de calor"
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Antes de comenzar una dieta o un programa de entrenamiento físico es aconsejable realizar una consulta con un médico o profesional
idóneo. Si en algún momento hay una sensación de dolor o molestia discontinuar la dieta o la actividad física. Los consejos, instrucciones o
sugerencias presentadas en este sitio son sólo opiniones personales y de ninguna manera deben tomarse como prescripción médica. El
equipo de idpvida.com (responsables de contenido, productores, investigadores periodísticos, técnicos, participantes y distribuidores) no se
hacen responsables por los inconvenientes vinculados a las opiniones ofrecidas en este sitio.
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El Síndrome Metabólico

    El sudor es fundamental para mantener la temperatura del cuerpo dentro de
    límites saludables porque el cuerpo normalmente se enfría al sudar. Pero también
    es una importante vía de pérdida de agua y electrolitos que puede llegar a límites
    peligrosos en climas cálidos y húmedos como el de las zonas tropicales, cuando la
    evaporación del sudor se dificulta y la temperatura del cuerpo no regresa
fácilmente a sus valores normales. Se produce entonces un estrés fisiológico capaz de alterar la química
corporal y afectar el funcionamiento de importantes órganos internos como el cerebro y los riñones. Un efecto
semejante se produce ante un repentino cambio de temperatura porque el cuerpo no tiene tiempo para
reajustar su temperatura.

Este estrés fisiológico, conocido popularmente como
golpe de calor o insolación, se manifiesta con aumento de
la temperatura corporal (mayor de 40 °C), enrojecimiento de la piel, pulso acelerado, dolor de cabeza, mareo,
nauseas, confusión y perdida del conocimiento. Y si no se atiende rápidamente puede llegar a causar la
muerte.  
Diversos factores  afectan la capacidad del cuerpo para mantenerse fresco durante los días de calor: la edad,
obesidad, fiebre, deshidratación, ciertas enfermedades (cardíacas, mentales, circulatorias), eritema solar
(quemaduras de sol), ciertos medicamentos recetados por el médico, consumo de alcohol...

Aunque las personas mayores y las muy jóvenes son las más susceptibles, también los adultos
jóvenes y saludables pueden sufrir los efectos del calor si realizan actividades físicas extenuantes
en altas temperaturas y no se hidratan correctamente. Los residentes de zonas tropicales, cuyos
cuerpos están adaptados naturalmente a climas cálidos y húmedos, sudan con mayor facilidad y
tienden a perder más agua y sales minerales que deben reponerse sin tardanza.

Cuando el calor aprieta, la mejor solución para apagar la sed es el agua. En época de verano, cuando se
superan los treinta grados de temperatura, ingerir suficiente líquido  es lo más natural e incluso saludable
junto a los alimentos frescos, con gran contenido en agua, como lechugas o gazpachos.
Forzarse a beber grandes cantidades de agua ni adelgaza ni quita las
arrugas y puede, en cambio, desequilibrar el balance electrolítico del
cuerpo, reducir los niveles de sodio en la sangre (hiponatremia) que
disminuye las capacidades vitales y producir mareos, confusión  y en
casos extremos puede provocar un síncope. Un problema que se agudiza
si la persona sufre de alguna cardiopatía.
Después de años de decirle a los atletas que deben tomar la mayor
cantidad de agua posible para evitar la deshidratación, algunos médicos
ahora sugieren que beber demasiado durante un ejercicio físico intenso
plantea un riesgo mucho mayor para la salud.
Sin embargo, en los últimos tiempos se ha extendido la costumbre de beber continuamente agua, varios litros
al día, con la supuesta intención de adelgazar, mejorar el aspecto de la piel e incluso ayudar a dejar el hábito
de fumar.
      
       Tome nota...

    Entre1979 y 1999, el calor excesivo
    provocó la muerte de 8,015 personas
    en los Estados Unidos, una cifra
    superior a las víctimas de huracanes,
    relámpagos, tornados, inundaciones y
    terremotos juntos. Solamente en el
    2001, se registraron 300 muertes por
    calor extremo.

            Durante la temporada de calor:

  • Bebe líquidos en abundancia y
    restituye las sales y los minerales en
    tu cuerpo.

  • Usa ropa adecuada y protector solar.

  • Viste a los bebés y niños con ropa
    fresca y holgada y cúbreles cabeza y  
    cara con un sombrero o sombrilla.

  • Planifica el horario de tus actividades
    al aire libre. Limita la exposición al sol
    en las horas de medio día y en sitios
    expuestos a mucho sol, como las
    playas.

  • Dosifica el ritmo de tus actividades.
    Evita las comidas calientes y pesadas,
    que aumentan el calor corporal.

  • No dejes a los bebés, los niños ni a
    las mascotas en un automóvil
    estacionado.

  • Ofrece a tus mascotas suficiente agua
    fresca y deje el agua a la sombra.