Algunos mitos y realidades
Alternativas saludable... y no tan saludables
¿Existe una bebida ideal?
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Antes de comenzar una dieta o un programa de entrenamiento físico es aconsejable realizar una consulta con un médico o profesional
idóneo. Si en algún momento hay una sensación de dolor o molestia discontinuar la dieta o la actividad física. Los consejos, instrucciones o
sugerencias presentadas en este sitio son sólo opiniones personales y de ninguna manera deben tomarse como prescripción médica. El
equipo de idpvida.com (responsables de contenido, productores, investigadores periodísticos, técnicos, participantes y distribuidores) no se
hacen responsables por los inconvenientes vinculados a las opiniones ofrecidas en este sitio.
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El Síndrome Metabólico

    El consumo de líquidos es tanto un comportamiento social como una respuesta a
    la sed. Las personas hidratan su cuerpo tomando agua simple, bebidas
    refrescantes o ingiriendo alimentos que la contienen de manera natural o
    agregada durante su preparación. La preferencia por un tipo de bebida tiene una
    base más cultural  que fisiológica: Los británicos son conocidos por su consumo de
    té; los italianos, por el vino, los alemanes por la cerveza... La apariencia y la
    temperatura, al igual que la disponibilidad, también tienen un efecto sobre el
    consumo. Y finalmente, no pueden olvidarse los aspectos sensoriales como color,
    sabor, olor y textura para hacer una bebida atractiva.

    Y aunque el agua pura, cristalina y refrescante es la opción más natural, el líquido
    consumido en forma de alimentos y bebidas  es absorbido de forma similar y
    fisiológicamente actúa igual.

        Lo importante no es la fuente de agua, sino su proporción en un alimento o bebida...
    Y la cantidad de cada uno que cada cual consume.
Para quienes no gustan del líquido insípido e incoloro, el mundo moderno pone a disposición todo tipo de
bebidas procesadas y embotelladas, que han desplazado el agua hasta el último lugar en la lista de las
bebidas refrescantes.

Lamentablemente, las más populares y accesibles son las sodas enlatadas, burbujeantes
bebidas  gaseosas repletas de colorantes y calorías vacías respaldadas por un bombardeo
comercial que contribuyen a intoxicar el organismo los más variados compuestos químicos
sintéticos que conducen a importantes trastornos fisiológicos. Ricas en cola y cafeína que le
aportan su acción estimulante, carentes de nutrientes una lata de soda de 12 onzas
contiene, típicamente, 140 calorías. Si usted toma una lata diaria por un año está añadiendo
51,100 calorías extra que su cuerpo almacena como 14 libras de grasa.

Pero también existen opciones saludables que adicionalmente aportan otros complementos
nutricionales a la dieta: jugos de frutas y vegetales, leche baja en grasa, sopas caseras (no de paquete ni
enlatadas), tés de hierbas, bebidas ricas en proteínas y fibra –batidos de bayas congeladas, flaxseed molido y
leche de soya–  constituyen buenas alternativas para una correcta hidratación.  
Se afirma que las diferentes bebidas tienen diferentes capacidades para mantener el estado de hidratación del
organismo y que el agua simple es más eficaz que otras bebidas. Una pequeña búsqueda en la Internet le
devolverá todo tipo de consejos y recomendaciones: no consumir bebidas con cafeína, incluir en el menú
bebidas dietéticas, dar preferencia a los batidos o licuados proteícos...  

    Ninguna de estas afirmaciones está basada en pruebas o estudios científicamente
    sustentados. Por ejemplo, la afirmación de que las bebidas cafeinadas contribuyen a la
    deshidratación por su efecto diurético que favorece la eliminación del agua corporal
    carecen de fundamento. Las investigaciones muestran que aquellos que consumen
    cafeína con regularidad desarrollan tolerancia a la misma y en consecuencia no
    experimentan aumento en la eliminación de orina ni presentan indicadores alterados del
    estado de hidratación. Por supuesto, si este tipo de bebidas es todo lo que usted toma
    durante el día puede sentirse cansado y constipado todo el tiempo.

    Las bebidas  para deportistas o las llamadas "energéticas", tienen un alto contenido de
    carbohidratos útiles para reponer el gasto energético de quienes realizan un ejercicio
    vigoroso por más de 90 minutos consecutivos. Junto a la cafeína o taurina con
    propiedades estimulantes, contienen significativos niveles de sodio y potasio que
    contribuyen a restablecer los minerales perdidos por la sudoración intensa durante el
    ejercicio.

Pero si usted está simplemente tomando el sol o realizando una caminata ligera definitivamente no necesita
el azúcar extra ni reponer electrolitos y sólo estará incrementando el contenido calórico de su dieta.

Las bebidas dietéticas que no contienen azúcar añadido, incluyen en cambio una concentración apreciable de
preservantes, colorantes y químicos semejantes a las de sus homólogas azucaradas sin valor nutricional
alguno  pero que requieren gran cantidad de vitaminas y minerales adicionales para ser metabolizados y
eliminados y cuyo exceso puede acumularse en el hígado, los huesos, las grasas y otros tejidos.  

Tenga presente que elegir la bebida incorrecta para sustituir el agua puede conducir no sólo a un consumo
extra de calorías sino también a importantes trastornos fisiológicos.  
      
       Tome nota...


    No pierda de vista las siguientes
    recomendaciones:

  • Prefiera siempre lo natural. La bebida
    hidratante por excelencia es el agua,
    más barata que la soda, mejor para el
    organismo y suficiente para satisfacer
    todas las necesidades corporales. Son
    los hábitos creados por el
    consumismo quienes han favorecido
    el uso de otro tipo de bebidas
    procesadas y embotelladas
    desplazándola al último lugar en la
    lista de las bebidas refrescantes.

  • Mantenga siempre a mano un jugo
    natural de su agrado si no le gusta el
    líquido insípido e incoloro. Existen
    alternativas saludables que,
    adicionalmente, aportan otros
    complementos nutricionales a la dieta.

  • Evite bebidas artificiales, ricas en
    azúcares y calorías vacías, en gran
    parte responsables por la obesidad.
    Un vaso de jugo de frutas naturales,
    sin azúcar, puede aportar 200 calorías
    o más pero suministra un conjunto de
    nutrientes antioxidantes muy
    beneficiosos.

  • Evite el alcohol y el café: Aportan
    estimulo adicional a su sistema
    nervioso e incrementan el consumo de
    calorías vacías de nutrientes.  

  • Incluya alternativas saludables en su
    dieta que junto al indispensable líquido
    aportan nutrientes: leche baja en
    grasa, sopas caseras (no de paquete
    ni enlatadas), tés de hierbas, bebidas
    ricas en proteínas y fibra –batidos de
    bayas congeladas, flaxseed molido y
    leche de soya.