¿Estás pensando en tomar suplementos nutricionales?
Alimentación balanceada y Nutrición equilibrada
La primera confusión: ¿Alimento o Nutriente?
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Con frecuencia los términos alimentación y nutrición se emplean como sinónimos
en las recomendaciones de los expertos. Pero los
nutrientes son las sustancias
que el cuerpo necesita para llevar a cabo sus funciones vitales mientras que los
alimentos son el vehículo a través del cual los ingerimos.

Mientras los nutrientes se clasifican básicamente en dos grupos: macronutrientes
(proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas, minerales,
antioxidantes), cualquier alimento, natural o elaborado, está compuesto por
diferentes tipos y calidades de nutrientes aunque para clasificarlos se use el que
se encuentra en mayor cantidad.
Una dieta balanceada combina los alimentos de forma que estén presentes todos los nutrientes en cantidades
no inferiores a 2/3 de las recomendadas por los organismos internacionales salud. Pero esto no es suficiente.
Esas recomendaciones publicadas por prestigiosas instituciones como la OMS y el FDA son las cantidades de
nutrientes necesarias para
prevenir una enfermedad carencial en personas saludables pero están muy por
debajo de lo necesario para mejorar el sistema inmunológico, combatir eficazmente las toxinas que nos
envenenan, favorecer de forma natural los procesos de reparación de los tejidos y propiciar, en general, mayor
bienestar, lucidez y eficacia en la vida diaria.
Existen muchos síntomas tempranos que alertan sobre desequilibrios nutricionales o metabólicos que pueden
llevarnos a problemas más serios: apatía, desgano, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención,
fallas de memoria, de concentración e incluso depresión. Con frecuencia no le damos importancia porque nos
hemos acostumbrado a ellos, porque los consideramos propios de la edad o porque, aunque molestos, no nos
preocupan. Por ejemplo, una falta de vitamina B5 (fundamental para el buen funcionamiento de las glándulas
suprarrenales) produce síntomas como hormigueo en las extremidades, falta de coordinación y dificultades de
concentración que pueden pasar desapercibidos y que potencialmente pueden generar problemas de fatiga
crónica o depresión.
Por ejemplo, los alimentos de origen animal son considerados proteínas pero también contienen grasas de
diversos tipos; las frutas poseen cantidades importantes de carbohidratos simples y complejos a la vez que
son ricos en vitaminas y minerales; la mantequilla es esencialmente grasa aunque también constituye una
excelente fuente de vitamina A.

  La alimentación es sólo una parte del proceso de nutrición: el suministro de los materiales que, tras ser
                                          digeridos, serán asimilados y empleados por las células.
Una nutrición equilibrada, en cambio, aporta nutrientes de máxima calidad
biológica en las proporciones justas para asegurar su disponibilidad en el
momento que se necesitan; favorece la absorción y empleo del componente
principal del alimento y minimiza los efectos indeseables de ciertos nutrientes
secundarios, como las grasas saturadas presentes en las proteínas animales. De
esta forma, las células del cuerpo pueden funcionar a plena capacidad y
mantener la estructura y funciones de los tejidos que integran.
Una alimentación balanceada aunque cumpla con los requerimientos calóricos de la persona e incluya todos los
grupo grupos básicos de alimentos (lácteos, proteicos, cereales y tubérculos, legumbres y semillas, verduras y
hortalizas, frutas y grasas)  no es necesariamente equilibrada. Abundan los factores que afectan el suministro
adecuado de los nutrientes indispensables para el buen desarrollo de las funciones corporales:

  • Predisposición genética a una absorción deficiente  de ciertas sustancias.
  • Tendencia a comer más de lo necesario o preferir determinados tipos de alimentos (sobre todo grasas
    y carnes).
  • Exposición a tóxicos que exigen un aporte adicional vitaminas y minerales para ser eliminados.
  • Hábitos nocivos como el alto consumo de alcohol y tabaco.
  • Uso prolongado de píldoras anticonceptivas, antibióticos y ciertos analgésicos, etc.

Pero los alimentos que consumimos son cada vez más ricos en toxinas y deficientes en nutrientes por el
empobrecimiento mineral de los suelos gracias a décadas de sobre explotación, falta de diversificación y
manejo irracional de fertilizantes y plaguicidas, por lo que una dieta más o menos balanceada no es suficiente
para suministrar todos los materiales necesarios para construir y reparar tejidos, lograr la energía que
necesitan el corazón para latir y hacer circular la sangre y un correcto funcionamiento del organismo. Por lo que
una dieta balanceada puede cumplir con los requerimientos calóricos de la persona pero ser incapaz de aportar
la cantidad necesaria de vitaminas y minerales para reducir todas las sustancias tóxicas que, producto del
metabolismo o procedentes del exterior, envenenan el organismo.
Pero la solución no es consumir el suplemento A porque un anuncio dice que es fabuloso
o el B porque un amigo nos comentó que es fantástico. Si haces esto, pronto estarás
tomando varias tabletas al día que en el mejor de los casos tu propio organismo
eliminará naturalmente -simplemente, habrás botado tu dinero – y en el peor, afectará
tu salud porque ciertos suplementos combinados inapropiadamente o consumido junto a
determinadas medicinas, pueden tener efectos verdaderamente contraproducentes.
Para citar sólo algunos ejemplos: la vitamina A tomada en exceso puede ser tóxica y se le asocia con un
aumento del riesgo de cáncer, inhibición de la formación normal de huesos y riesgo de fracturas; los
suplementos de Beta carotenos, poderosos antioxidantes muy útiles para prevenir las enfermedades
cardiovasculares, parecen incrementar el riesgo de cáncer en personas fumadoras que le toman en exceso; la
vitamina B12 esencial para centenares de reacciones en el organismo, puede ser pobremente absorbida en
personas de cierta edad o que tomen medicamentos para la acidez como Tums, Santac, Pepcid u otro
antiácido; dosis elevadas de vitamina E parecen disminuir los niveles de colesterol saludable (HDL); el hierro,
un mineral esencial para los glóbulos rojos de la sangre es requerido por los niños y las  mujeres que
menstrúan, pero los hombres y mujeres posmenopáusicas con una dieta decente, generalmente no lo
necesitan y su consumo excesivo puede estimular la formación de radicales libres y conducir a constipación y
malestares gastrointestinales; el Selenio, en dosis de 100-200 mcg puede ser muy útil para mejorar el
sistema inmune pero más de 400 mcg tomados por largos períodos de tiempo puede resultar dañino. Si estás
tomando varios suplementos diferentes, puedes estar dañando tu organismo más que propiciando una buena
salud.