¿Cuánto tiempo necesito dormir?
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Instituto para el
Antes de comenzar una dieta o un programa de entrenamiento físico es aconsejable realizar una consulta con un médico o profesional idóneo. Si en algún momento hay una sensación de dolor o molestia discontinuar la dieta o la actividad física. Los consejos, instrucciones o sugerencias presentadas en este sitio son sólo opiniones personales y de ninguna manera deben tomarse como prescripción médica. El equipo de idpvida.com (responsables de contenido, productores, investigadores periodísticos, técnicos, participantes y distribuidores) no se hacen responsables por los inconvenientes vinculados a las opiniones ofrecidas en este sitio.
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Curso Básico para el
Manejo del Estrés


Dormir es una necesidad biológica para reponer las energías naturales.
Todos necesitamos esas horas de profundo descanso en que las
demandas metabólicas del organismo disminuyen y permiten emplear la
energía corporal para reparar células y tejidos.
Pero cada cuál tiene sus propias necesidades de sueño. Algunas personas
sólo necesitan 4 horas, mientras que otras pueden necesitar hasta 10
horas de sueño. Para la mayoría de los adultos dormir 8 horas cada noche
es suficiente, aunque esta necesidad disminuye con la edad. La mejor
forma de saber las nuestras es observando cuán descansados nos sentimos al levantarnos. Si te despiertas
sintiéndose fresco y renovado es porque estás durmiendo lo suficiente.
Sin embargo, algunas personas se sienten más cansadas al despertarse que al acostarse, bien sea porque las
condiciones ambientales para el descanso no son las mejores (temperatura, silencio, etc.) o por los conflictos
emocionales que mantienen las contracciones musculares impidiendo el descanso total.
Todas hemos padecido una noche de desvelo y para la mayoría esto no es un
problema. El 25% de las personas padecen de problemas ocasionales para
conciliar el sueño. Puede ser un estado transitorio, desde una sola noche a
varias semanas o intermitente con episodios que se producen de vez en
cuando. Pero el 10 % de la población tiene problemas crónicos para conciliar el
sueño que dificultan un descanso reparador y afectan su capacidad para
desarrollar sus actividades diarias.
Se calcula que solamente en los Estados Unidos más de 20 millones de
personas padecen problemas crónicos de sueño con sus secuelas de
irritabilidad, ansiedad y eventualmente a alguna enfermedad, según la
American Insomnia Association.
Los problemas de insomnio son generalmente ocasionados por los malos hábitos de vida y casi nunca por una
enfermedad potencialmente letal. Hay tres tipos de factores que pueden afectar los patrones normales del
sueño:
- Factores emocionales: La tranquilidad mental es esencial para poder dormir. El estrés excesivo, la
tristeza, ansiedad y depresión pueden generar desórdenes del sueño. Pero también una alegría o
excitación intensa.
- Factores físicos: Ciertas enfermedades como el agrandamiento de la próstata, cistitis, artritis, acidez,
problemas cardíacos o pulmonares pueden estar en la raíz de un insomnio crónico y aliviando sus
síntomas dolorosos puede lograrse un sueño relajante, beneficioso. Ciertas drogas psicoactivas
(anfetaminas, cocaína) producen insomnio así como el exceso de ciertos medicamentos (efedrina,
fenilpropanolamina, derivados de la teofilina) y el uso continuado de estimulantes (nicotina, alcohol,
cafeína).
- Factores ambientales: Ruidos, luz excesiva, temperatura inadecuada, desajustes horarios… son
factores externos que trastornan la conciliación del sueño.
La sabiduría tradicional china asocia el insomnio con un desbalance energético en el organismo en que ciertos
“meridianos se bloquean mientras otros se sobrecargan. Esta visión integral no particulariza los factores sino
se enfoca en sus efectos combinados en la fisiología del cuerpo. Y asegura que puede mejorar el insomnio
resultante presionando apropiadamente ciertos puntos sobre la piel para corregir el desbalance.


¿Padeces algunos de los siguientes síntomas?
- Tienes dificultad para quedarte
dormido.
- Te despiertas con frecuencia
durante la noche y tienes dificultad para volver a dormirte.
- Te despiertas demasiado temprano
en las mañanas.
- No tienes un sueño reparador.
- Te sientes más cansado al
levantarte que al acostarte.
Si has respondido si a algunas de estas preguntas, puedes estar padeciendo de insomnio
- Somnolencia diurna
- Irritabilidad
- Fatiga o poca energía
- Ansiedad o frustración acerca
del sueño
- Problemas de memoria, atención o
concentración.
- Desorientación
- Levantarse cansado o adolorido
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